Cuando visito una ciudad, me gusta poder decir hablo con sus calles, converso con los escondites y recorro avenidas y esquinas buscando pequeños detalles.
Dentro de esos recovecos, posiblemente los mas diversos son precisamente bares y restaurantes, desde esa tasca donde se arregla el mundo al calor de un grifo de cerveza o una frasca de vino, hasta el restaurante tan delicado que si se mira se rompe y de platos dignos de museo.
Vaya por delante que considero que la comida debe tener un limite en el diseño, no llegar nunca hasta el punto que lo principal sea lo etéreo de las espumas y olores, pero si usar esto para dar elegancia y señorío.
Aquí pretendo recopilar esos lugares que he visitado, donde he comido o bebido, las impresiones y recuerdos, pero hay que dejar claro que muchas veces influye en ello las circunstancias.
Es decir, si vamos con unas expectativas muy altas inconscientemente exigiremos más al lugar, mientras que en otros casuales nos podremos contentar con detalles que otras veces serian insuficientes.
También influye, si es incluso lo mas importante, la compañía, una cena romántica o una ronda canallesca de cañas en grupo, una buena charla y anécdotas harán que auténticos tugurios tengan un gran lugar destacados en nuestra memoria.
Pero también por eso me decido a reseñarlos, para que cuando vuelva a algún lugar, ademas de mi propio recuerdo, tantas veces traicionero, pueda contrastar en que circunstancias se produjeron esos recuerdos.
Tratare de incluir historias, curiosidades, incluso rincones, de esas bellas criaturas que son las ciudades, y sus principales habitantes, bares, restaurantes, tascas, tabernas, buffets .....
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